Hasta aquí, todo perfecto. Sin embargo, el problema ahora trasciende el campo de la salud y se mete en el económico ya que, sólo en España, han quedado cuatro millones de vacunas contra la gripe A sin utilizarse. ¿Qué deben hacer con dichas inoculaciones?, se preguntará la mayoría. Simple, tirarlas a la basura.
Si hacemos una extrapolación al metal, podríamos decir que se están desechando alrededor de 28 millones de euros. Esta situación no es nada nueva, ya que es muy normal que se tiren otros medicamentos o vacunas que no sirven. El problema es que cada vacuna contra la gripe A tiene un costo que supera en un 500 por ciento a las inoculaciones de gripe tradicional.
La verdad es que se trata de una situación de impotencia, porque se ve que el dinero ha sido prácticamente dilapidado. Esto no quiere decir que haya sido a propósito, pero con un presupuesto de casi 30 millones se podrían haber mejorado muchos otros aspectos pertenecientes al sistema de salud.
Por lo pronto, la Organización Mundial de la Salud anunció que para la próxima temporada de inoculación para la gripe estacional, la vacuna estará preparada para proteger a la gente del virus de la gripe A.

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